Pas

Pas de nuages à l’horizon. Lo digo en francés no por pretensiosa sino porque así tal cual se me cruzó hoy al ver el cielo. Ni siquiera sé si está bien dicho. Esta vez vi a Hernán el triatleta a lo lejos. Me di cuenta que era él por su forma triangular y porque tenía puesta la misma remera turquesa que usó el lunes. Esta vez enterré mi mirada en el suelo y evité saludarlo. No quiero intimidarlo.

Hoy hace frío, cayó agua nieve y las lomadas del campo de Golf se ven blanquecinas. Para cuando estoy terminando de dar la primer vuelta el sol se proyecta rojo primero sobre lo alto de un tronco, después en los postes de madera que bordean el camino y por último en mi espalda, que no veo, pero puedo imaginar al ver la sombra larga que se dibuja en el camino. Cuando estoy haciendo la segunda vuelta al lago se prenden los regadores. Me imagino la felicidad de Ulises si los viera (agitando manos y frotándose la panza). Hoy no hago ejercicios del tronco superior. Pas de ejercicios secos. Tengo poco tiempo: cuando vuelva a casa me tengo que bañar, darle la tata a Ulises, comer algo, conectarme a la reunión con la mimo para la que preparé minuciosas formas ayer a la tarde. Antes de volver elongo junto a un árbol, el vapor que sale de mi boca se eleva como copa (¡epa, qué rima!). Junto unas ramitas para llevarle a Uli de regalo, una tiene forma de caballo: agitar manos, frotarse la panza. 


Volver

Ya amanece más temprano pero además hoy salí antes a correr. Me encontré con unas nubes que se desgranaban del anaranjado rosáceo al celeste lila. Bordeando el Golf me crucé con un triatleta con el que compartí entrenamiento un par de meses el año pasado. ¡Hernán!, le grité mientras lo saludaba efusiva. Me saludó con vergüenza, sin tener noción de quién era. Es que sin gorra una es irreconocible. Los primeros meses del año pasado ir a nadar era para mí un logro, apenas me movía unos 1500 metros. Hacia mitad de año, por invitación de Sebastián, me acoplé al entrenamiento que hacían estos triatletas. Era ideal, nadaban unos 2000 metros y sin hacer mucha patada. Después de un par de meses ya me sentí capaz de seguir los entrenamientos de Rafa junto a Ariel Idez. Al principio no los terminaba pero hacia fin de año pude hacer los entrenamientos enteros. Listo, me dije, el año que viene entreno todo el año y para octubre ya puedo volver a hacer aguas abiertas. Ahora cuando corro, cada tanto hago algunas brazadas. No me aguanto. También trato de hacer ejercicios en seco para no perder tanto la fuerza en los brazos. De cualquier modo volver a nadar va a ser nuevamente un desafío. Como lo es volver a pintar. Era también el propósito de este año. Me resulta difícil pintar en casa, me falta concentración y tiempos prolongados. Parece que volver es siempre difícil. Ayer mientras leía la Revista Segunda Epoca pensaba que amo tanto a la pintura como a la natación. Creo que por eso no puedo destratar a ninguna de ellas, por eso me las tomo tan en serio. 


Sobre el movimiento

En 2017 viví un mes en el pueblo de Johnson, Vermont. Tres veces a la semana iba a dibujar a Scott, el modelo vivo de la residencia. No había hecho dibujos a partir de un modelo desde mi primeros años en el IUNA. A veces le pedía que hiciera movimientos específicos, a veces dejaba que él se moviera cómo se le antojara. Lo que más me gustaba era dibujarlo mientras se movía. A veces se quedaba quieto como buen modelo a pedido de otra artista que también disfrutaba de dibujarlo. Scott era un señor mayor y tenía algunas dificultades para moverse. No se le podía pedir cualquier cosa pero él se inventaba unas poses muy exigidas. Mostré esos dibujos a pocas personas, en todas vi cierto desconcierto. ¿Quién dibuja a un modelo hoy en día? ¿Cómo hacer para disfrazar esos dibujos de arte contemporáneo? Ayer monté 6 de esos dibujos a media cuadra de mi casa, en la tienda-casa-taller de Marcia Larrubia, que generosamente los acojió. Los que vivan cerca podrán verlos al caminar por la calle Montañeses 1900. Los que no, tendrán que mantener los usos y costumbres actuales y verlos en la vasta virtualidad que nos rodea. 


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